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El infarto al miocardio es un evento cardiovascular que se manifiesta tras la obstrucción u oclusión de un vaso sanguíneo en el corazón. Como consecuencia de lo anterior, se produce una interrupción del flujo sanguíneo y la posterior muerte y pérdida de un segmento del músculo cardíaco.

Actualmente el infarto de miocardio constituye la principal causa de muerte en nuestro país. Si bien es una patología que afecta preferentemente al sexo masculino, también las mujeres en periodo postmenopáusico pueden ser afectadas.

¿Cuáles son los síntomas del Infarto?

El síntoma más importante es el dolor. Este es de carácter opresivo (“aplastante”), que compromete la cara anterior del tórax. En ocasiones, el dolor se irradia al brazo izquierdo, cuello y mandíbula, así como también hacia el abdomen superior y dorso.

Estas son las principales señales que pueden indicar la presencia de un ataque al corazón:

  1. Fatiga y dificultades respiratorias

La disnea, o dificultad para respirar, aparece antes de numerosos infartos, particularmente entre las mujeres, y puede comenzar meses antes de que suframos un ataque al corazón. Normalmente está acompañada de una gran fatiga. Se trata de unos síntomas difíciles de asociar a un paro cardiaco, pero si nos encontramos exhaustos sin una causa aparente lo más inteligente es que acudamos prestos al servicio de urgencias.

  1. Sudoración excesiva

Sudar más de lo habitual, aunque no estemos haciendo ejercicio, puede ser una señal de que nuestro corazón tiene un problema. El bombeo de sangre a través de arterias obstruidas requiere que nuestro corazón haga un esfuerzo mayor al habitual, la temperatura corporal aumenta debido a este esfuerzo y nuestro cuerpo suda para tratar de mantenerla a raya. Estos síntomas pueden aparecer días antes de un infarto: si notamos sudores fríos que no tienen una causa aparente, y la piel fría y húmeda, debemos ir al médico sin prensárnoslo dos veces.

  1. Indigestión, nauseas y vómitos

En ocasiones los paros cardiacos vienen precedidos por problemas digestivos, que incluyen nauseas y vómitos. Estos son los síntomas más difíciles de asociar con un paro cardiaco, y lo más habitual es que no tengan nada que ver con éste, pero si tenemos un estómago de hierro y no hemos comido nada fuera de lo habitual, una indigestión repentina puede indicar que algo no va bien en nuestro corazón, y haríamos bien en acudir al médico.

  1. Dolor en el pecho

Aunque no todos los infartos están precedidos de dolor en el pecho, este es el síntoma más frecuente y más fácilmente reconocible. El dolor torácico es, por lo general, prolongado –dura en torno a 15 minutos– y se percibe como una presión intensa en el pecho, que puede extenderse hasta la espalda, los brazos y los hombros, sobre todo en el lado izquierdo (zonas que pueden llegar a dolernos más que el propio pecho). El dolor puede no ser continuado: en numerosas ocasiones viene y va, pero el infarto llegará tarde o temprano. Tampoco todos los infartos están precedidos por un dolor de pecho de igual intensidad: puede dolernos poco y que, aún así, el paro cardiaco sea inminente. Ante este síntoma debemos avisar inmediatamente al servicio de urgencias.

Factores de riesgo que pueden ocasionar la obstrucción de las arterias coronarias

  • Hipertensión
  • Colesterol alto
  • Tabaco
  • Obesidad
  • Sedentarismo
  • Edad avanzada

¿Quiénes están más propensos a sufrir un infarto miocardio?

  • Ser fumador
  • Sexo masculino.
  • Diabetes Mellitus
  • Hipertensión arterial
  • Obesidad
  • Trastornos del colesterol
  • Sedentarismo
  • Antecedentes de familiares cercanos que padecen de enfermedad coronaria, en especial, de aparición temprana.

¿Cómo se realiza el diagnóstico del infarto?

El diagnóstico del infarto al miocardio no siempre es sencillo, dado que existen otras condiciones que se manifiestan con dolor toráxico, y a su vez, las características de éste pueden ser variados de paciente en paciente.  La sospecha clínica se da en individuos portadores de factores de riesgo señalados anteriormente que acuden por cuadro de dolor toráxico sugerente. Cabe señalar, que existe una diferencia entre el infarto y la angina. En este último, la duración de los síntomas es menor y se alivia con el reposo o con los medicamentos.

En la evaluación se realizará un electrocardiograma de reposo que demuestra hallazgos sugerentes, sin embargo, especialmente en los infartos de pequeño tamaño, también puede resultar normal. En el Servicio de Urgencia, el médico puede complementarse con enzimas cardíacas que consisten en marcadores que se liberan al torrente sanguíneo cuando existe un daño del corazón.

¿Cuál es el tratamiento del infarto?

En el manejo del infarto está incluido en un reconocimiento precoz, realizar electrocardiograma y dar las primeras atenciones.  Esto incluye indicar aspirina y algunos fármacos anticoagulantes cuyo rol son de evitar la expansión del coágulo que obstruye el flujo de las arterias coronarias. En ciertos casos, especialmente en casos de infartos de significante tamaño, se hará necesario administrar medicamentos intravenosos que disuelven el coágulo o realizar una coronario grafía, para evaluar como están las arterias coronarias del corazón, para posteriormente recanalizar la arteria obstruida mediante una angioplastia, (dilatación de la arteria coronaria).

¿Cómo puedo prevenir el infarto y las enfermedades cardiovasculares?

En la prevención de las enfermedades cardiovasculares se hace necesario el control periódico y el manejo de los factores de riesgo. Es importante dejar de fumar, realizar ejercicios aeróbicos regular (con una periodicidad de tres veces a la semana 20 minutos cada sesión), control regular de los niveles de colesterol y la presión arterial. Además una dieta baja en grasas saturadas y el aumento de la ingesta de una dieta mediterránea que incluya verduras de color (por ejemplo el tomate y el pimiento) pueden reducir el riesgo. Aquellos pacientes portadores de dos o más factores de riesgo cardiovascular se benefician de la administración de una dosis baja de aspirina (81 a 100 mg) en forma diaria.

¿Cuándo es necesario consultar?

Toda persona adulta con síntomas de dolor en el pecho que se acompañe de los síntomas anteriormente descritos, en especial, si es portador de factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, tabaquismo, diabetes, debe consultar a un servicio de urgencia.

Dr. Licurgo Cruz

Cardiología

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